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Todo está conectado, así lo cuenta la astrología arquetipal

Miércoles 03 de Octubre, 2018
Vivimos tiempos convulsos que acumulan el conocimiento de nuestro pasado en convergencia con un futuro muy incierto en el que nos adentramos a tientas. ¿Qué falta para afrontar este camino? La astrología arquetipal es una idea fresca y profunda que aúna diferentes formas de comprensión para entender la interconexión que se da entre nosotros y el cosmos. Sergio Basi.

 

El cielo nocturno es un concepto que Kirion Le Grice menciona en numerosas ocasiones en su última obra editada por Atalanta, El Cosmos Arquetipal. De hecho, es el cielo nocturno, el firmamento estrellado, aquello de lo que parte toda su filosofía. Y seguramente también es, como puede entreverse en sus líneas, su destino.

Pues el cielo nocturno y su ilimitada profundidad “pone de relieve el enigma de nuestro origen esencial y la promesa de un futuro lejano… el universo es a la vez nuestra fuente y nuestra meta”.

Y es que este cielo nocturno, también estimula nuestros anhelos espirituales igual que lo hizo con civilizaciones remotas que vieron en este cosmos en reino de los dioses y el lugar de descanso de los muertos, incluso como el útero universal de la Diosa, la Gran Madre de cuyo interior surge la vida.

Los seres humanos miraron a los cielos y desarrollaron las matemáticas, la mitología, la filosofía, las artes, las ciencias y la religión, impulsándose a sí mismos en la organización de las civilizaciones, que jamás dejaron de mirar el cielo para dar lugar a formas arcaicas pero imposibles y que a día de hoy  admiramos ante el imponente misterio que esconden, como las pirámides de Guiza, edificadas según el mapa estelar. Y esa mirada cósmica jamás ha desaparecido, ¿no seguimos mirando al cielo con nuestras naves, satélites y cohetes?

En nuestra actualidad converge un nivel de conocimientos que supera los de cualquier otro periodo, y es un privilegio que nos permite “contemplar nuestra era como una culminación de todo lo sucedido anteriormente, como una confluencia de todas las culturas y formas de conocimiento… Podemos ver fluir juntas todas las corrientes de la historia” .

Ese es un privilegio indudable que, por otro lado, comporta, como dice Le Grice, una responsabilidad y un desafío en tanto que nuestra época es un punto de incierta transición en que lo viejo se diluye y un nacimiento de orden desconocido está dando lugar.

Si bien es cierto que nuestra era vislumbra un porvenir incierto en un momento muy trascendental, parece que se entre en una escala de valor epocal: si no habría que renegar del presente ensalzando el pasado tampoco habría que hacerlo a la inversa; nuestra historia está llena de puntos de inflexión que marcan épocas… el tiempo no tiene valor como tal.

En todo caso, el valor de los cambios que se avecinan pone de relieve la necesidad de “orientación y guía”, nos dice el autor de Cosmos arquetipal (Atalanta).

Y es en este punto donde el autor nos dibuja la astrología arquetipal, una nueva forma de entender valores del pasado perfectamente entremezclada con valores recientes, de tal modo que su comunión permita dar un poco de luz a ese camino de futuro que empezamos a andar a tientas.

El pasado propone valores míticos y la disciplina de la astrología como una medición del orden cósmico a través de la contemplación, una vez más, de los astros del firmamento.

Los tiempos modernos han trazado una tendencia de la mirada hacia nuestra interioridad, al intento de comprensión de nuestra dimensión interior, intentamos entender cómo funciona nuestra psique.

De la unión de estos principales elementos surge la pregunta: ¿no podrían responder la exploración del cosmos y la de la psique una suerte de unidad simbólica?

En el mundo oriental y en el esoterismo ya se había concebido antes la idea de macrocosmos y microcosmos.

Ahora, cabe descubrir “la unidad subyacente” que se da entre ellos.

Porque es unidad es, al final, esa intuición primordial de una identidad mística, la nuestra, una identidad que nos conduce a la búsqueda espiritual constante, pues necesitamos alcanzar ese punto cero, aquello que permite la existencia. Este camino de espiritualidad podrían alumbrarlo estos patrones arquetípicos que se reflejan en el orden cósmico y en ese sentido podrían servir para iluminar este camino de espiritualidad al que el autor refiere.

Para esta luz el autor es consciente de que a veces el universo debe ser comprendido por una visión alterna a la que la ortodoxia científica puede ofrecer con sus dicotomías tantas veces insalvables.

Es necesaria la visión de científicos dispuestos a cruzar esa línea para tender puentes entre esas dicotomías para reconocer una visión una visión del mundo mucho más interconectada. Esta interconexión es la nueva perspectiva que defiende Kirion Le Grice en su Cosmos Arquetipal, puesto que es ella la que conduce a la búsqueda espiritual a la que nos referimos.

Así, su propuesta: Cosmos arquetipal es una obra con una cuidada edición a cargo de la editorial Atalanta en que Kirion Le Grice se esfuerza con excelencia en tejer una interconexión global que busca la realidad fuente de la que toda forma de existencia bebe, y lo hace con maestría a través de la mitología y el viaje del héroe, de la astrología, la ciencia moderna y la psicología analítica, destacando cómo, en conjunto, conformarían una astrología arquetipal muy útil para entender el pasado, arrojar luz sobre el presente y encarar nuestros pasos a este nuevo futuro que se abre ante la humanidad.

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