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Los secretos de la Logia Blanca del Águila

Miércoles 11 de Octubre, 2017
Tras su muerte, Conan Doyle “transmitió” numerosos mensajes desde el más allá a una médium que, al principio, los recibió a través de su guía espiritual “águila blanca”. Los mismos darían lugar a la fundación de una importante logia poco después de que cesaran. ¿Qué implicaciones tuvieron?
Isabela Herranz

Estoy bajo el mandato de los Sabios. Soy su servidor, su instrumento, y voy a organizar este grupo para una obra futura en Londres. Esta enseñanza, estos mensajes, van a ser el fundamento de esa obra”. Así decía uno de los mensajes transmitidos durante un periodo de dieciocho meses por el espíritu de Sir Conan Doyle –fallecido en julio de 1930– por vía de la médium y espiritualista británica Grace Cooke (1892-1979), también conocida como Minesta. ¿Qué hacer con aquellos maravillosos mensajes que Grace y su esposo Ivan decían registrar y publicarían después? Decidieron que lo mejor sería utilizarlos como fundamento para un nuevo grupo espiritual.

Así fue como nació la Logia del Águila Blanca, fundada en 1936.

MINESTA Y EL GUÍA INDIO
Es sabido que Arthur Conan Doyle –de aquí en adelante ACD para abreviar– creía en la vida después de la vida y que asistió a numerosas sesiones espiritualistas que le convencieron de ello, pero no son tan conocidos los supuestos mensajes que él transmitió después de muerto entre los años 1931 y 1932, y que confirmaban sus creencias sobre la vida en el más allá, con vívidas descripciones de los planos de conciencia a través de los que cada individuo evoluciona.

Éstos serían publicados en 1933 por Ivan Cooke, esposo de la citada médium, bajo el título de Venga tu Reino y que luego, en 1956, se reeditarían bajo el nombre de El regreso de Arthur Conan Doyle. La “obra” a la que el espíritu de ACD hacía referencia en el mensaje de más arriba no era otra que la de la Logia del Águila Blanca, que desde su fundación no ha dejado de expandirse por todo el mundo –ver recuadro–, pero vayamos a los mensajes que la originaron y a la médium que los canalizó, que había empezado a tener visiones desde niña…

Una noche tuvo su primera visión de Águila Blanca –ver recuadro– y  otros espíritus de indios nativos alrededor de su cama. Las visiones se producían justo antes de dormirse, probablemente en un estado hipnagógico.

Según el relato de Cooke, la mayoría de los nativos vestían colores brillantes, pero el más alto de todos, un gran jefe, vestía de blanco. En el estado de sueño, el jefe la llevó a un lugar de gran belleza en el plano astral, donde ella dijo ver espíritus elementales, pero sobre todo desveló a Cooke que era Águila Blanca, uno de los miembros de la Gran Hermandad Blanca, la Hermandad de la Cruz de la Luz dentro del Círculo de la Luz. Le explicó el trabajo espiritual que ella tendría que llevar a cabo en su vida y Cooke tomó buena nota de ello. En 1913, Cooke se hizo médium espiritualista, pero en vez de concentrarse en la comunicación con los muertos –de moda entonces–, optó por el desarrollo espiritual y las enseñanzas esotéricas que, a su entender, tanto necesitaba el mundo.

En un principio, ésta formó una pequeña iglesia en Middlesex, pero luego se separó de sus actividades cuando los dirigentes de la misma se interesaron más por las pruebas de la supervivencia del alma que por los aspectos filosóficos y espirituales del espiritualismo, que a ella le parecían más importantes. Fue en la década de 1930 cuando sus enseñanzas empezaron a “cuajar” y el 22 de febrero de 1936 fundó la iglesia cristiana denominada Logia del Águila Blanca en Burstow Manor (Surrey, Inglaterra), siguiendo las instrucciones de su espíritu guía Águila Blanca, que la llamaba Minesta. Pero tal fundación había contado con un personaje clave, mejor dicho, con sus mensajes de ultratumba.

Al parecer, el contacto entre la médium y el escritor había empezado indirectamente en una librería londinense –Psychic Bookshop– que regentaba Mary, la hija de ACD. Allí fue donde la médium conoció a ésta y no tardaron en hacerse amigas. Mary invitó a Cooke a conocer a su padre – que por aquel entonces ya estaba muy enfermo– en su casa de Crowborough, en Sussex, en el verano de 1930, pero el encuentro nunca llegó a producirse porque la salud de Sir Arthur empeoró; la cita tuvo que cancelarse y ya no pudo volver a fijarse porque él murió poco después, en el mes de julio. Para los estudiosos de la vida de ambos personajes, como el historiador Colum Hayward, nieto de Cooke, el hecho de que justo cuando iban a conocerse él muriera –junto a sus intereses comunes y ciertas sincronicidades en sus vidas–, estableció un vínculo espiritual que se materializó en la canalización de los mensajes. Por su creencia en el más allá, parecía lógico que ACD tuviera interés en comunicarse desde allí con los vivos y, según el mensaje que leyó el reverendo C. Thomas en el funeral del escritor a petición de su viuda Jean, ella expresó su convicción de que su esposo fallecido seguía existiendo y tenía la habilidad de establecer contacto con los vivos.

Tan sólo una semana después de su muerte, se apareció en dos fotografías tomadas por el fotógrafo de espíritus William Hope al que en vida había  defendido frente a acusaciones de fraude. Las fotos fueron tomadas en presencia del ministro anglicano y espiritualista Charles I. Tweedale. Unos meses después, Hope obtuvo otras dos fotos que mostraban una “psicografía” o mensaje escrito, junto a la silueta del escritor. Esto se interpretó como una forma de animar al fotógrafo a que siguiera con sus experimentos. Más tarde, ACD se apareció en muchas imágenes de William Hope, algunas de las cuales fueron tomadas en presencia de su viuda o de su hijo Denis.

Pero dejemos a un lado las fotos y regresemos de nuevo a los mensajes. Diez días después de la muerte del creador de Sherlock Holmes, Cooke visitó a su familia en Crowborough y el espíritu del difunto habló a la médium, aunque al parecer lo hizo a través de Águila Blanca como portavoz y así seguiría haciéndolo en sus primeros mensajes. Lo sorprendente es que los asistentes a las sesiones de espiritismo que habían conocido al escritor escocés en vida, observaron la transformación de la médium cuando ACD hablaba supuestamente a través de ella: los gestos, la manera de hablar e incluso el acento les convencieron de su presencia. ¿Qué decir de sus mensajes? ACD describió su experiencia después de su muerte y el funcionamiento del reino celestial: “Al principio, se sintió enganchado en los planos astrales, como si no pudiera ascender más alto. Luego, surgió una gran luz –ayudada por los Polares–, que le empujó hacia arriba. Entonces vivió una segunda muerte tras la cual sintió el amor y conexión con todo el universo”, explica Colum Hayward, actualmente a cargo de la Logia. Fueron muchos los temas discutidos por ACD en sus mensajes, entre ellos los diferentes planos de existencia, diversos tipos de curación, los ángeles y los espíritus de la naturaleza, la religión y la curación de las naciones, los conceptos del destino, el bien y el mal…

Pero también ofreció información sobre una extraña fraternidad cuyo origen nos lleva a Mario Fille y a sus vacaciones en Bagnaia (Italia) cuando éste era un muchacho en la década de 1920. Fille conoció allí a un ermitaño, un tal Padre Julián, que le entregó las páginas amarillentas de un manuscrito.

Lee el artículo completo en el nº261 de la revista ENIGMAS

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