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El misterioso Otto Rahn

Martes 29 de Enero, 2019
En la década de los años treinta, un enigmático personaje alemán, Otto Rahn, llegó al sur de Francia para realizar un estudio sobre el catarismo. ¿fue ese el único motivo de su larga estancia en el mediodía francés, o detrás de su hazaña intelectual se ocultó una actividad clandestina? Por Montserrat Rico Godoy.
Otto Rahn

El 6 de marzo de 1932 en el periódico local del Ariège "La Dèpêche" , D.Lamothe firmaba un artículo que se hacía eco de la presencia en la región de los "Polaires" que estaban realizando excavaciones en la región de Massat, en una nueva ruta hacia el oro. Estaban conducidos por un alemán cuyo apellido, Rahu, se había corrompido por un error tipográfico.

Estos extraños argonautas pertenecían a una sociedad teosófica con sede en la avenida Rapp de París. Dirigidos por Otto Rahn, buscaban los tesoros que los albigenses habían abandonado en castillos y grutas en el siglo XIII, así como un Evangelio de San Juan, no falsificado, que expondría la verdadera doctrina de Jesucristo y que habría llegado a manos de los cátaros -o albigenses-.

El halo esotérico que envolvía a estas sociedades ocultas levantó la alarma en una población poco acostumbrada a las visitas. El presidente del Sindicato de iniciativas de Ussat-les-Bains, monsieur Antonin Gadal fue el primero en tranquilizar los ánimos y publicar un desmentido, aunque conocía las actividades que estaba realizando desde hacía meses Otto Rahn. De hecho él lo acompañó en alguna de sus excursiones, y cualquiera que fuese la actividad que iniciaron juntos se tradujo en una fiel camaradería.

Antonin Gadal había editado entre 1929 y 1930 un opúsculo titulado: "Sur le chemin du Saint Graal". Este hecho puede explicar la simbiosis que se estableció entre el joven alemán y el maduro francés, pues la obra de Gadal sirvió de fuente  al escritor germánico autor de "Cruzada contra el Grial"  y "La Corte de Lucifer"  que fueron vendidos en Alemania como patrimonio del pensamiento nacionalsocialista. La correspondencia entre Otto Rahn y Gadal, 17 cartas fechadas entre noviembre de 1932 y febrero de 1935, que fueron guardadas por Jeanne Gadal, constituyen un precioso documento para clarificar la orientación de sus actividades. Aunque es cierto que su "Cruzada contra el Grial" fue apenas una compilación de hechos bien conocidos en la época, su formación y su entusiasmo por la cultura occitana lo alejan del mero papel de un espía, así como otras circunstancias que iremos desgranando.

Fue Otto Rahn quien estableció un paralelismo entre el castillo de Montségur -donde los últimos cátaros resistieron con heroicidad- y Montsalvat, la morada del grial. Sus investigaciones apuntaban en una sola dirección: demostrar que el secreto de los cátaros -o albigenses- había sido transmitido por Kiot de Provins en lenguaje hermético a Wolfram von Eschenbach, autor de "Parzival" , y que Parzival había sido en realidad el viszconde de Carcassonne, Trencavel; y la mítica "Herzeloide", madre de éste,  Adelaida de Carcassonne. En algún lugar de las entrañas occitanas Otto Rahn esperaba  encontrar el grial y el testamento místico de los cátaros que daba las claves para  unificar Europa, por encima de todos sus individualismos en una sola religión ecuménica  y tolerante.

Gracias al testimonio del historiador local Jean Baptiste Fauré-Lacaussade, sabemos que Otto Rahn se interesó por los registros y posesiones inmobiliarias de los condes de Foix y Tarascón, y también algo fundamental para ir perfilando su carácter: en su etapa de Ussat-les-Bains Otto se manifestó racista hacia árabes y negros, pero nunca se pronunció en público acerca de los judíos.

La correspondencia entre Antonin Gadal y Otto Rahn nos permite descubrir qué tortuosos avatares vivió el joven escritor hasta que pudo vivir de su trabajo. El 6 de octubre de 1932, veinte días después de partir hacia una destinación desconocida, el propietario del hotel Marronniers y media docena de demandantes más presentaron una demanda contra Otto Rahn en la Audiencia Pública de Primera Instancia de Foix. Se le acusó de haber dejado deudas pendientes. Es esta misma escasez de recursos la que nos permite poner en cuarentena la hipótesis de que estuviera realizando alguna actividad encubierta, al menos en esa fecha, porque, de haber sido así, el promotor de la misma se hubiera cuidado a tiempo de no dejar sus necesidades desatendidas. Se puede decir que hasta el último trimestre de 1933 Otto no tuvo ingresos regulares. El 20 de noviembre de 1932 en  una carta dirigida a Antonin Gadal , remitida en Saint-Germain-en Loye le habla de que ha recibido los contratos definitivos para las ediciones alemana, francesa e inglesa de su obra. De la primera edición alemana se imprimirán 2.000 ejemplares en una edición de lujo que le reportará 24.000 francos.  El título escogido es:. "Kreuzugg gegen den gral" . La versión francesa será traducida y adaptada, posiblemente, por M. Lesage -explica-.Pero su gran golpe de suerte llegó, sin duda, cuando el Reichsführer Heinrich Himmler lo incluyó dentro de su Estado Mayor en la "Sección Weisthor" , nombre éste que correspondía al alias de Karl María Willigut, un vidente puesto al servicio del Tercer Reich que había pasado una larga temporda en un frenopático.

El carné de identidad que la prefectura del Ariège expidió para Otto Rahn llevaba el número: 3.149.878. En los archivos policiales quedaba constancia de que había nacido el 8 de febrero de 1904 en Michelstadh y que era hijo de Karl Rahn y Hamburger Clara. También aparecían las descripciones de algunos rasgos físicos, pero nada comparable a su declarión firmada que custodiaban los archivos de Himmler:


“...Soy de origen ario..."
"...Me declaro a defender sin reservar la literatura alemana
en el espíritu del gobierno nacional..."
Unos meses después, sin embargo, la sospecha de sus
ascendentes judíos dio un golpe inesperado a su vida.

 

Wolff se unió al grupo
En la villa de Ussat-les-Bains, unos años después de iniciar sus actividades Otto Rahn Rahn concurrieron dos hombres, uno de los cuales supone una pieza clave en este jeroglífico. Se trataba de Joseph Widegger y de Wolff Nat, que lo acompañaron en todos sus desplazamientos. Nat Wolff -que es quien nos interesa- llevaba el cráneo rapado a la prusiana y se hacía pasar por americano, aunque parecía obvio su mal dominio de la lengua inglesa. Se presentó en la villa como reportero fotográfico al servicio del consulado americano de París.

Después de quince días de estancia, sin embargo, se marchó para España, de donde había venido. ¿Quién era este personaje que dio instrucciones precisas en la pensión donde se hospedó para que su correspondencia le fuera reenviada al hotel Falcón de Barcelona y al hotel Ignez de Valencia? Todas las cartas tenían el remite de Munich y de Berlín-Charlotemburg, sede del Estado Mayor del Tercer Reich.

Wolff Nat no abandonó el sur de Francia por iniciativa propia. El servicio de inteligencia francés detectó como bases de espionaje alemán los dos hoteles españoles citados. Wolff fue expulsado cuando su nuevo pasaporte americano cosignaba como fecha de nacimiento el 21 de marzo de 1895 y no el 11 de febrero de 1893. Una verificación en el archivo central de la policia detectó la falsificación. Albert Sarrout, prefecto de policia de París, firmó la orden de expulsión el 23 de mayo de 1938.

¿Qué hacía en España Wolff?, para ser exactos, Karl Wolff, jefe del equipo personal de Himmler. Posiblemente su presencia en nuestro país se inscribía en alguna actividad de espionaje -¿como la de Otto en el sur de Francia?-. No es descabellado pensar que ambos hubieran inspeccionado en el Ariège y sus inmediaciones  los recursos económicos de la región. También España, hundida en una guerra fraticida, era buen caldo de cultivo para el espionaje.  ¿Pero había  algo más que los grandes libros de historia olvidaron mencionar?  Todo parece indicar que sí, que se estaba buscando el grial. Para reforzar esta teoría baste decir que el 23 de octubre de 1940, Karl Wolff acompañó a Heinrich Himmler en su visita a Montserrat, y fue él, casualmente, quien espetó al padre Ripol, encargado de recibirlos: "¡Oiga, a su excelencia no le interesan los asuntos del monasterio, sino la naturaleza de la montaña!", justo cuando el joven religioso, al pasar por el camerino de la santa, había recordado la costumbre que tenían los fieles de besarle la mano. Unos minutos más tarde, huelga decir que, en efecto, fue el propio Himmler quien se interesó por el paradero del grial, desconcertado aún más a Andreu Ripol Noble.

Tal vez, el conato de mala educación de Karl Wolff seguía la tendencia marcada por la masa común del Estado Mayor. De haberlo observado aisladamente hubiera extrañado su extremada amabilidad, su distinción, incluso su grata apariencia espiritual. El caso de Kalr Wolff debió de ser uno de tantos malabaratados en la vorágine del mundo irracional al que le tocó servir. El poder, casi magnético, de Hitler encontró en el un alma sensible donde ejercitar su obscena autoriadad. Guiado por alguien de más talla humana, sin duda, las cosas hubieran sido bien distintas.

En el tribunal de Nüremberg los trastornos mentales de Wolff hicieron necesaria la presencia de un neuro-psiquiatra de la villa, que le diagnosticó una forma de esquizofrenia. Obligado a trabajar día y noche en el Tercer Reich, parece que la falta de sueño le desencadenó una dolencia grave en 1943. ¿Cuántos grandes hombres inmoló en delirio alemán? Quizá Karl Wolff fue uno de ellos y su conducta se inscribió en la propia audacia de la supervivencia, pues Otto Rahn lo llamaba el judío Wolff, consciente de que lo delataba el rasgo genuino de su nariz semita.

El propio Wolff era consciente de que estaba en una situación incómoda ante el partido nacionalsocialista, y de que sus hijos de pelo y ojos castaños, como los de su madre, no pasarían los procesos de selección que las SS tenían inteciones de implantar. Así que con su amante "La Gräffin, tuvo discretamente un hijo, Widukind, más altamente cualificado para una misión histórica de carácter racial. Otto Rahn debió de guardar una cautela prudente en sus apreciaciones, nunca pronunciadas en público, lo que debió de valerle un favor semejante, pues, Karl Wolff puso a trabajar su imaginación cuando el joven escritor no pudo pasar la prueba de fuego entregando su Certificado de Origen Racial en las oficinas de la 8 rue Prince-Albert.

Entonces Karl Wolff lo asesinó sin contemplaciones, o, al menos, aniquiló su identidad, e hizo aparecer una nota mortuoria en el periódico"Berliner Ausgabe" en la que se exponía que Otto Rahn había fallecido el 13 de marzo de 1939 en mitad de una tormenta de nieve, mientras ascendía en solitario las cumbres del Wilder Kaiser -algo bastante insólito, aunque uno de los personajes de "La Cour de Lucifer,el trovador cátaro Bertrand de Born en un ritual se dejaba morir de hambre y de frío"-. En cualquier caso para esas fechas Otto Rahn había caído en deshonra frente a la jerarquía nazi. Ya en 1937, por alguna razón desconocida, fue trasladado al campo de concentración de Dachau donde iban a parar asociales y opositores al régimen. Al finalizar 1938 es él mismo quien escribe al Reichsführer Heinrich Himmler solicitando su baja inmediata de las SS. ¿Qué había hecho cambiar la actitud de Otto Rahn? Posiblemente le hizo revisar su conciencia la propia noción de vulnerabilidad ante sus ascendentes judíos. Resulta al respecto muy significativa la carta que dirigió a unos amigos: "Yo soy un hombre abierto y tolerante, no puedo vivir en mi patria. ¿En qué se ha convertido?"  Lo más sorprendente de la desaparición de Otto Rahn fue que, aunque su padre anunció la defunción en la Asociación de Escritores Alemanes, en los censos del estado de Michelstadh -donde  Karl Rahn era funcionario- unos meses después aún figuraba vivo.

Parece verosímil que Otto Rahn se transformara en Rudolf Rahn, último embajador de Alemania en Roma durante la guerra, gracias a la  argucia humanitaria del Estado Mayor o de alguno de sus paladines. Una prueba fundamental apoyaría esta sospecha: Otto tuvo la misma secretaria en Alemania, que Rudolf en Roma. Por si fuera pcco, en la obra de Rudolf Rahn, "Vie sans repós" se percibe el estilo inconfundible del autor de "Cruzada contra el grial " y de la "Corte de Lucifer".

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