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Los Judíos del espacio

Lunes 01 de Octubre, 2018
La teoría de los Antiguos Astronautas no podía dejar de lado a los hebreos, un pueblo milenario cuyos escritos están repletos de fenómenos aeroespaciales.

¿Acaso la Biblia, en particular, no menciona dos ciudades arrasadas por el fuego procedente del cielo, Sodoma y Gomorra, o una «zarza ardiente» que se dirige a Moisés?

Por no hablar del profeta Elías, que sube a los cielos montado en «un carro de fuego»...

Además, los ufólogos destacan otra particularidad de los textos bíblicos, en los que la entidad traducida con el término «Dios» se designa en la mayoría de las ocasiones con términos en plural en hebreo, como «Elohim» o «Adonai». Si los judíos fueran realmente monoteístas, deberían haber escrito Eloah o Adón, el «Señor».

¿Acaso se trata de un plural mayestático, de una licencia poética para magnificar al Creador? En absoluto, más bien habría que interpretar en sentido literal los versículos del libro sagrado que relatan las hazañas de los «maestros», los «señores», es decir, los extraterrestres llegados para civilizar la Tierra en tiempos inmemoriales.

En cuanto a «Jehová» o «Yahveh», que derivan de las letras YHVH, ¿podrían no ser más que una inocente y engañosa humanización de siglas alusivas a una fuerza misteriosa? En esta reinterpretación sumamente herética del Génesis, no es «el aliento de Dios» el que planeaba sobre las aguas, sino «el viento de los Elohim», es decir, los turbopropulsores de sus antiguas naves; y sería incorrecto entender que los «hijos de Dios» tomaron una mujer, sino que se trataría de los descendientes de estos guerreros procedentes del espacio que mezclaron sus genes con los de las terrícolas.

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De esta unión habría surgido el «pueblo elegido», único capaz de conservar a través del tiempo su unidad y sus tradiciones milenarias. Así, en 1976 se publica Les Juifs de l’espace (Los judíos del espacio), un ensayo firmado por Marc Dem que explica la singularidad de los hijos de Israel por su origen extraterrestre.

Este antiguo seminarista reconvertido en periodista, cuyo nombre real es Marc Demeulenaere, niega ser antisemita, aunque lo cierto es que su libro se presta también a la exégesis:

«Los judíos no son de este planeta, y esta es la razón por la que siempre han estado oprimidos por los demás hombres, como sucede con los órganos trasplantados, en virtud de un fenómeno de rechazo», afirma.

Más tarde, reconciliado con el catolicismo en su versión más tradicionalista, lamentó que su «fábula» se hubiera interpretado en sentido literal y trató de hacer desaparecer los ejemplares de su libro, hoy difícil de encontrar.

El origen extraterrestre de los Elohim está también presente en las creencias de los raelianos, y de hecho su gurú Claude Vorilhon, conocido como Rael, «el Mensajero», ha anunciado su intención de implantar su embajada extraterrestre en Jerusalén.

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