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Estos son los 8 hoteles más terroríficos que puedas encontrarte

Miércoles, Octubre 3, 2018 - 22:00
Edificios de paso donde lo imposible toma forma, estancias agradables que se tornan aterradoras. Cuando cae la noche, son muchas las habitaciones de hotel que no invitan a un sueño reparador. Lamentos, golpes e incluso presencias que toman forma, provocan en los visitantes una experiencia que nunca olvidarán. Afirman aquellos que están hechos de la pasta de la incredulidad más obcecada que son meras leyendas, situaciones fruto de la sugestión o del miedo llevado al límite, cuando no del interés de unos cuantos con el único afán de lucrarse; incluso, en estos tiempos en los que la Red es un apéndice más de nuestro cuerpo, que se trataría sólo de otras más entre tantas fake news que circulan sin control ni freno, confundiéndonos sobre los que es real y lo que viene siendo trola pura y dura. Muchas de esas historias nacen así, es cierto. Pero parece haber algo más… en ocasiones mucho más. O al menos eso aseguran, con semblante muy serio, quienes se han topado cara a cara con lo insólito, con el terror en su estado más puro y no han podido volver a dormir tranquilos. Y la gran mayoría no tiene motivos para mentir. Porque aquello que desafía nuestra preclara razón en la que no tiene cabida lo que se sale del guión, se presenta cuando le viene en gana, y son numerosos los testimonios de su presencia, reiterativa o casual. Un buen número de ellos han sido recogidos en esos lugares de paso en los que recalamos alguna vez –o muchas– en nuestra vida: hoteles, moteles, paradores… Sitios de tránsito o descanso en los que la presencia del mal, o lo extraño, sea lo que sea, se hace patente, obligando en ocasiones a cerrar a los propietarios –o a silenciar el asunto– y, en otras, paradójicamente, provocando que aumenten sus reservas al reclamo de “quedan habitaciones libres”. Hoy el miedo está de moda. Pero no es para todos los públicos.
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THE OLD TALBOTT TAVERN 107 West Stephen Foster Bardstown, Kentucky (EEUU)

Una de las tabernas con más fenomenología paranormal de todo territorio estadounidense. Dicen que se aparece el fantasma del forajido Jesse James, quien se alojó precisamente allí, y cuenta la leyenda que fue el primero en notar extrañas presencias, disparando contra la pared de una de las habitaciones.

También es célebre una “dama de blanco” que se aparece a los huéspedes cuando le viene en gana, flotando sobre sus camas. Según los testimonios, es delgada, de cabello castaño ondulado y va ataviada con un vestido blanco de 1800.

Las agencias de viajes reseñan también los orbes de luz que aparecen en medio de la noche, así como flashes que no provienen de cámara alguna. Movimientos de objetos sin causa aparente: vasos y tenedores en las mesas del comedor; aparatos eléctricos que se encienden y apagan solos; el mobiliario salta causando estruendo…

Algunos huéspedes afirman haber visto sombras salir de los rincones oscuros hacia la luz antes de desaparecer. Voces, pasos, la música de un viejo piano… desde el cocinero al conserje aseguran haber presenciado una extraña figura incorpórea paseándose para, acto seguido, desaparecer ante sus ojos.