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Estos son los 8 hoteles más terroríficos que puedas encontrarte

Miércoles, Octubre 3, 2018 - 22:00
Edificios de paso donde lo imposible toma forma, estancias agradables que se tornan aterradoras. Cuando cae la noche, son muchas las habitaciones de hotel que no invitan a un sueño reparador. Lamentos, golpes e incluso presencias que toman forma, provocan en los visitantes una experiencia que nunca olvidarán. Afirman aquellos que están hechos de la pasta de la incredulidad más obcecada que son meras leyendas, situaciones fruto de la sugestión o del miedo llevado al límite, cuando no del interés de unos cuantos con el único afán de lucrarse; incluso, en estos tiempos en los que la Red es un apéndice más de nuestro cuerpo, que se trataría sólo de otras más entre tantas fake news que circulan sin control ni freno, confundiéndonos sobre los que es real y lo que viene siendo trola pura y dura. Muchas de esas historias nacen así, es cierto. Pero parece haber algo más… en ocasiones mucho más. O al menos eso aseguran, con semblante muy serio, quienes se han topado cara a cara con lo insólito, con el terror en su estado más puro y no han podido volver a dormir tranquilos. Y la gran mayoría no tiene motivos para mentir. Porque aquello que desafía nuestra preclara razón en la que no tiene cabida lo que se sale del guión, se presenta cuando le viene en gana, y son numerosos los testimonios de su presencia, reiterativa o casual. Un buen número de ellos han sido recogidos en esos lugares de paso en los que recalamos alguna vez –o muchas– en nuestra vida: hoteles, moteles, paradores… Sitios de tránsito o descanso en los que la presencia del mal, o lo extraño, sea lo que sea, se hace patente, obligando en ocasiones a cerrar a los propietarios –o a silenciar el asunto– y, en otras, paradójicamente, provocando que aumenten sus reservas al reclamo de “quedan habitaciones libres”. Hoy el miedo está de moda. Pero no es para todos los públicos.
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FAIRMONT BANFF SPRINGS. 405 SPRAY AVE, BANFF, ALBERTA (CANADÁ)

También en Canadá se halla el emblemático hotel Fairmont Banff Springs, enclavado en un paisaje circundante espectacular: el de las Montañas Rocosas. Un lugar de gran confort construido en 1888. Declarado Sitio Histórico Nacional por la Unesco, si ocupa un lugar en estas páginas es porque guarda un secreto… bastante oscuro.

Aunque toda parece formar parte de una leyenda muy popular por aquellos lares, lo cierto es que es casi un asunto de “interés nacional” por la repercusión que tiene entre los canadienses. Cuenta ésta que el día en que unos prometidos iban a casarse en el Fairmont, mientras acudían juntos al salón, tuvo lugar la tragedia.

Bajaban agarrados una sinuosa escalera de piedra caliza que aún puede verse; los escalones estaban flanqueados por velas encendidas y, en un momento dado, no se sabe bien por qué, la novia se asustó, tropezó y cayó por las escaleras, perdiendo la vida al instante.

Durante años circularon historias sobre las apariciones en el hotel de una mujer ataviada con vestido nupcial, con su traje blanquísimo y su velo, a la que le gustaba subir y bajar la empinada escalera, incluso, hay quien afirma haberla visto bailando –quizá el baile que nunca pudo celebrar–, para después esfumarse ante los atónitos ojos de los testigos sin dejar rastro.

Lo dicho, suena a leyenda, otra más del tema “lugar encantado”, pero lo cierto es que ha calado tanto entre los canadienses que incluso llegaron a acuñar una moneda en 2014 conmemorando tan fatales hechos: en su anverso puede verse la tradicional efigie de la reina Isabel II, realizada por la retratista canadiense Susanna Blunt, con su particular leyenda, pero en el reverso aparece el retrato de una novia con los ojos cerrados.

Gracias al uso creativo de la tecnología lenticular, se produce un singular efecto cuando se inclina la moneda de 25 centavos: de repente, los ojos de la novia están abiertos mientras que la luz de las velas se alinea hasta el fondo negro de la escalera.

A continuación, el cuello y el pecho de la efigie se transforman en la imagen del majestuoso Fairmont Banff Springs Hotel. Si se gira, vuelve a desaparecer como afirman que hace su fantasma… Aunque sólo se trate de una conmemoración de ecos folclóricos, lo cierto es que da bastante yuyu.

Y como no podía ser de otra manera, este majestuoso hotel enclavado en las Rocosas canadienses tiene su propia habitación “maldita”, la 873. Eso sí, a diferencia de otros hoteles con reclamo “sobrenatural”, en el Fairmont nadie habla de esta estancia, el personal del hotel tiene prohibido hacerlo; afirman que nunca ha existido, pero los “cazadores” de lo insólito han visitado el inmueble varias veces y han encontrado ciertas pistas que indican que la 873 es algo más que un cuento de viejas.

Según la historia recogida en varios libros, décadas atrás una familia fue asesinada allí. Tras una larga investigación, los administradores decidieron renovarla, pero los nuevos viajeros que dormitaban en la estancia aseguraban que eran despertados por horribles gritos y que, cuando encendían las luces, se encontraban únicamente con unas huellas de manos ensangrentadas en los espejos de la habitación que poco después desaparecían. Estremecedor.

En un intento por encubrir aquella horrorosa tragedia y las consecuencias “invisibles” de la misma, se decidió sellar la estancia: retiraron la puerta y la entrada la cubrieron con paneles de yeso, todo ello a ras de suelo para que coincidiera con el resto del pasillo, como si jamás hubiera existido.

Pero los amantes de lo oculto afirman que existen indicios de que los empleados siguen un guión cuando les preguntan. Que mienten, vamos. Hay habitaciones que terminan en 73 en todas las plantas, salvo en el octavo piso; también luces encima de cada puerta, y olvidaron quitar las que iluminaban la antigua entrada; si alguien golpea la pared justo ahí se escucha un sonido hueco, a diferencia del resto de la estructura, hecha con yeso sólido. El misterio sigue tapiado en aquel pasillo.