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Enigmas y misterios de la cábala

Miércoles 07 de Marzo, 2018
Los niveles de comprensión de un texto sagrado son como el mar: podemos quedarnos en su superficie o adentrarnos en sus profundidades. Así lo podemos ver en "Enigmas y misterios del Talmud y la Cábala" de Ed. Obelisco, que nos muestra hondas enseñanzas del pueblo hebreo. Por Sergio Basi

Se puede decir que la cábala es una de las más profundas capas que encontramos en el judaísmo. El nivel de estudio y exégesis que en esta disciplina se requiere para llegar al sod, el secreto, es decir, al conocimiento más genuino, es ya de grados de conocimiento muy elevados, a los que tan sólo se puede acceder a través de mecanismos herméticos para iniciados o a través de la experiencia mística directa.

No obstante, todo este profundísimo nivel de conocimiento no es sino uno de los muchos a los que el estudiante puede acceder en la lectura de cada texto. Las escrituras que gozan de un carácter sacro cuentan todas ellas con diferentes niveles de interpretación que pueden ir desde la superficie y la literalidad del texto hasta su interior más esencial.

El Rabí Aharón Shlezinger realiza esta comparación a través de una metáfora del océano, y es que cuanto más hondo te sumerjas, más maravillas puedes encontrar en él. Lo hace en su obra Enigmas y misterios del Talmud y la Cábala, de Ediciones Obelisco, una obra que precisamente transmite enseñanzas, creencias y costumbres dentro del mundo judío que se relatan en algunas de las principales obras sagradas de esta religión.

Shlezinger pone énfasis en cómo tanto la Cábala como el Talmud refieren mucha importancia a los números y a cuestiones numéricas, por ejemplo, con el número tres nos dice:

“¿Sabías qué tres cosas reconfortan a la persona?

Una voz agradable. Una visión fascinante. Un aroma grato.”

O con el seis, nos cuenta esto extraído del libro de Rabí Natan:

“¿Sabías que los hombres poseen seis particularidades: tres semejantes a los animales y tres semejantes a los ángeles celestiales?

Como los animales: Comen y beben; se multiplican; exoneran el vientre. Como los ángeles: Poseen capacidad de entendimiento; marchan erguidos; hablan la Lengua Santa.”

El Rabí Aharón Shlezinger aborda también en uno de los capítulos de su libro recopilatorio los enigmas del cuerpo humano, con lo que recuerda en algún aspecto a temas del libro Anatomía Oculta, también de Obelisco.

Por ejemplo, nos dice que según el Reshit Jojmá, en la cabeza hay siete orificios que se corresponden con los brazos de la Menorá, el candelabro santo; o que la lengua es un órgano vital que debe ser muy cuidado pues es el único miembro horizontal, interno y con paredes del individuo, para que no hable pérfidamente, y es que como dice el Midrash, es un órgano rey porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua”.

 

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