Se encuentra usted aquí

El delirante caso Headroom

Miércoles 28 de Marzo, 2018
En 1987 un tipo enmascarado interrumpió la emisión en directo de dos cadenas de TV para difundir los mensajes que podéis presenciar en el vídeo. Parecen ininteligibles, ¿qué quieren decir? Aún es un misterio quién y por qué hizo esto.

La tarde del 22 de noviembre de 1987, los Chicago Bears, el equipo de fútbol americano idolatrado por buena parte de la ciudad, vencían a los Lions de Detroit. Como es de rigor, en el informativo nocturno del canal televisivo WGN-TV, era una de las noticias de referencia. El periodista Dan Roan describía el partido hasta que un aparente fallo técnico dejaba la imagen en negro. Sólo aparente. Porque cuando los espectadores, tras el desconcierto inicial, esperaban el regreso de Roan a la pequeña pantalla, se encontraron con una imagen increíble. Un individuo enmascarado, con gafas de sol sobre su careta se presentaba en primer plano. La máscara en cuestión tenía los rasgos de Max Headroom, un supuesto prototipo de inteligencia artificial que protagonizaba una serie que se había estrenado ese mismo año en los Estados Unidos. El enmascarado se movía extrañamente por la imagen, con un fondo que parecía imitar al existente en la serie televisiva, mientras de fondo un zumbido se erigía en la excéntrica banda sonora de la intromisión. Tras 28 segundos, la cadena recuperó la emisión deportiva, mientras un impactado Dan Roan decía: “Bueno, si se están preguntando qué ha pasado… Yo también”.

MAX HEADROOM… CON LAS NALGAS AL AIRE

Dos horas más tarde, otra cadena, la WTTW emitía un capítulo de la mítica serie Doctor Who. De repente, a eso de las 23.15 horas, los personajes se desvanecen y aún más travieso –y aterrador–, el suplantador, con la misma máscara de Headroom, con las mismas gafas de sol, toma la pantalla. En este caso, con un sonido distorsionado y con un discurso ininteligible.

El bueno –o malo– de Max se extendió ahora durante alrededor de un minuto y medio. Y hasta habló… o balbuceó, para ser exactos. Se sentía cómodo en su extravagante travesura.

No dudó en ponerse a tararear la sintonía de algunas de las series más conocidas del momento. También aprovechó para injuriar un poco en su minuto y pico de fama al comentarista deportivo de la WGN Chuck Swirsky, al que calificó como “maldito liberal”. Y el irreverente imitador aprovechó su verborrea para atacar a la Coca Cola, y un anuncio comercial del refresco que el auténtico Max Headroom protagonizaba. Al final de la interrupción, el momento álgido de la misma: el suplantador aparece con sus pantalones bajados y ofrece sus nalgas a un misterioso personaje que surge de la nada y lleva un matamoscas en la mano. Con él, por si había dudas, golpea el trasero de Max, quien suelta unas cuantas onomatopeyas y comentarios soeces. Y una vez zurrado el impostor, regresa Doctor Who, como si nada, en la misma escena donde lo habíamos dejado.

Al día siguiente, el incidente apareció en la prensa de todo el país. Estamos en 1987 y era tan sencillo acceder a una emisora y piratear la señal, que se necesitaban contactos y muchos conocimientos para ello. ¿Quién había pirateado la señal y montado tan grotesco espectáculo? Y sobre todo, ¿por qué? Pues miren, vamos a serles muy sinceros, no tenemos ni idea.

CONJETURAS PARA TODOS LOS GUSTOS

Piratear una emisión de televisión exigía un equipo muy potente, al alcance de casi nadie. Por ello, uno de los argumentos más defendidos, asegura que pudo tratarse de una broma desde dentro de la cadena, aunque convendrán con nosotros que piratear el horario de máxima audiencia de la propia cadena es casi suicida.

Si quieren un nombre, el que más aparece es el del artista Eric Fournier, quien habría querido generar confusión con la interrupción. Lo cierto es que el FBI le siguió la pista y no encontró nada.

Más teorías: un ataque por parte de la competencia. ¿Por qué? Por desprestigio; el sentido común asegura que hay formas menos costosas y más efectivas para desacreditar al oponente.

Más plausible –aunque no deja de ser indemostrable– es la hipótesis que aventura una venganza por alguien que acumulara los conocimientos técnicos y pudiese acceder al equipo además de conocer los procedimientos televisivos. Es decir, alguien, por ejemplo, que hubiera sido despedido, que tuviera algún enfrentamiento con algún mandamás o, simplemente, se hubiera ofendido con algún compañero de trabajo.

En cualquier caso, conjeturas, hipótesis… nadie encontró nada. Aunque, sí, también MK Ultra y los Illuminati han presentado su habitual candidatura a estar detrás de la conspiración. Ya saben, control mental y demás.

Aunque un servidor, quizá sea por candidez, no alcanza a comprender cómo la azotaina de un matamoscas contra el trasero de un hombre con careta en una televisión de Chicago puede ser una forma de conseguir dominar el inconsciente colectivo.

OTRAS INTROMISIONES TELEVISIVAS

Han pasado ya cuarenta años de que los extraterrestres se introdujeran sin rubor alguno en la televisión. Eligieron una emisora británica, la Southern Television, que emitía en el sureste y parte del suroeste de Inglaterra. Los extraterrestres no se atrevieron a mostrar su físico, así que sólo interrumpieron el sonido. El 26 de diciembre de 1977, a las 17:10, anularon la señal de las noticias de la tarde y presentaron a un representante de la Asociación Intergaláctica. Éste mostró sus intenciones pacíficas, diciendo a los espectadores que “tienen que eliminar todas las armas de guerra” y advirtiendo que “tenéis poco tiempo para aprender a vivir todos juntos”. El incidente fue tomado como una broma.

Casi una década después, en 1986, un personaje bautizado como el Capitán Medianoche, se atrevía con una emisora más potente: HBO. El tal Medianoche se llamaba en realidad John R, MacDougall y consiguió que los suscriptores de la cadena de la zona este de EEUU recibieran este mensaje: “Buenas noches, HBO, del Capitán Medianoche. ¿12,95 dólares por mes? ¡De ninguna manera! (¡Cuidado, Movie Channel y Showtime)”. MacDougallm había intervenido la señal para protestar por las tarifas que debían pagar los dueños de las antenas parabólicas.

Y un año después, fueron los espectadores de Playboy Channel quienes se encontraron con un paréntesis en la transmisión ordinaria. Las habituales conejitas Playboy fueron sustituidas por… salmos de la Biblia.

 

Otros videos de:

Añadir nuevo comentario